PRESENTACIÓN

He elegido el nombre de Giordano Bruno para mi blog porque este científico, a pesar de haber muerto en la hoguera por la ciencia, me da la sensación de que a veces está un poco olvidado y es por ello que le tengo especial cariño. En este blog quiero compartir con vosotros curiosidades de la ciencia: cómo Galileo contaba el tiempo con exactitud a pesar de no existir cronómetros en su tiempo, por qué los físicos actuales buscan partículas que no han visto pero están convencidos de que existen o, simplemente, inventos o descubrimientos de la historia. Espero que lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo.

martes, 12 de febrero de 2013

GALILEO Y LA MEDIDA DEL TIEMPO



De todos es sabido la pasión de Galileo por el estudio del movimiento. Poca gente desconoce su famosa anécdota en la Torre Inclinada de Pisa para demostrar que la velocidad de caída libre de los cuerpos es independiente de la masa de los mismos (despreciando el rozamiento, por supuesto). Sin embargo, en este estudio tan exhaustivo del movimiento nunca me había planteado cómo Galileo había sido capaz de medir el tiempo con exactitud en una época en la que no existían los relojes, y mucho menos, los cronómetros. Pues bien, cómo éste magnifico científico solucionó este problema es algo que he descubierto recientemente en un magnífico libro que podéis consultar en mi bibliografía, “La partícula divina”. Me permito la licencia de tomar un fragmento literal de este libro porque ilustra a la perfección cómo solucionó Galileo el problema de la medida exacta del tiempo.

“Recordad que Vicenzo (el padre de Galileo) refinó el oído de Galileo para los tiempos musicales. Una marcha, por ejemplo, debe marcar un tiempo cada medio segundo. Con ese compás un músico competente, y Galileo lo era, puede detectar un error de alrededor de un sesenta y cuatroavo de segundo.

Galileo, perdido en un mundo sin relojes, decidió hacer de su plano inclinado una especie de instrumento musical. Dispuso a través del plano una serie de cuerdas de laúd, a intervalos. Así, al dejar caer una bola por la pendiente sonaba un clic cada vez que pasaba sobre una cuerda. Galileo las fue corriendo hacia arriba y hacia abajo hasta que su oído percibió una sucesión de clics constante. Tocaba al laúd una marcha; dejaba caer la bola en un tiempo y una vez estaban las cuerdas puestas adecuadamente, la bola pasaba por cada cuerda de laúd coincidiendo justo con los tiempos sucesivos de la pieza, separados entre sí medio segundo. Cuando Galileo midió los espacios entre las cuerdas, halló que pendiente abajo crecían geométricamente. En otras palabras, la distancia que había desde el punto de arranque hasta segunda cuerda era cuatro veces la que había del arranque a la primera cuerda. La distancia desde el principio hasta la tercera cuerda era nueve veces el primer intervalo; la cuarta cuerda estaba dieciséis veces más abajo que la primera; y así sucesivamente, aún cuando cada hueco entre las cuerdas representaba medio segundo. (Las razones de los intervalos, 1 a 4 a 9 a 16, pueden también expresarse como cuadrados de 1, 2, 3 y 4, y así sucesivamente)”.

De esta manera tan simple y a la vez tan complicada solventó Galileo su problema con la medida del tiempo.

Tres conclusiones sacaría yo de este texto, la primera: “La imaginación al poder” y la segunda “El saber no ocupa lugar” y por último, el conocimiento es sólo uno y se parcela para que se posible estudiarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...